Hello, LONDON

Y llegué a ti con prisas, con ganas de comerme el mundo, con muchos planes y con toda la energía de la que era capaz entonces y créeme que ¡era mucha! Pero todo ello me duró lo que dura un vuelo desde Biarritz hasta Stansted. Nada más aterrizar ya estaba “muerta” de miedo aúnque seguía teniendo muchas ganas de ver y de conocer.

Las primeras semanas y los primeros dos meses se me hicieron muy,pero muy cuesta arriba, apenas entendía el idioma, no era capaz de comunicarme y conocía más bien a poca gente. Y a pesar de todo me negué en rotundo a darme por vencida, sequé mis lágrimas, aparté el calendario donde iba tachando los días que me quedaban para volver a casa y me levanté cada día dispuesta a disfrutar, a conocer y a aprender. Casi sin darme cuenta fui conociendo cada calle, cada parada de metro, cada mercadillo y cada rincón de la ciudad y cuanta más conocía más me enamoraba y en más lugares dejaba un trocito de mi corazón.

Muchas mañanas me despertaba temprano, desayunaba, me guardaba un libro en la mochila y junto con Jazz una perra preciosa, me acercaba a uno de los inmensos parques de los alrededores y mientras ella jugaba o se sentaba a mi lado yo leía sentada bajo un árbol.

Siempre me gustó la sensación de pasar inadvertida, de ser una más en la ciudad. Mis rincones favoritos siempre han sido;

Trafalgar Square donde me podía sentar durante horas, mientras la gente va y viene, se sacan fotos, ríen… Como curiosidad decir que en un lugar de esta plaza se encuentra la estación más pequeña de Policía, que bien puede pasar desapercibida si no estas un poco atenta.

Neal’s Yard donde nada es gris y todo absolutamente todo tiene un color diferente, la placita con más vida que he visto nunca y un lugar un poco difícil de localizar. Aún recuerdo la pared imantada con un montón de imanes con los que poder crear una frase, núnca encontre la mía pero siempre que pasaba dejaba una nueva escrita.

Portobello, recorrer Portobello desde Notting Hill hasta el restaurante Galicia, entrar y mientras te tomas algo, tener la sensación de haber vuelto a casa, en su pequeña barra lo único que escuhas es como va el Celta, los nuevos fichajes del Real Madrid o la clasificación de la Champions, es difícil resistirse y no entrar en la conversación.

Covent Garden, un lugar en el que volver a sentirse niño, representaciones en cada esquina,música…es imposible dejar de mirar a uno y otro lado, en cada esquina encuentras algo que te hace sonreír. Camden Town, cuando lo visité por primera vez fue justo al día siguiente de mi llegada y no tiene nada que ver como estaba entonces a como esta ahora y sin embargo sigue teniendo ese punto diferente, original y único de entonces. Es, sin duda, el mejor lugar para perderte, es imposible llamar la atención da igual lo que lleves o con que decores tú cabello, nadie va a fijarse en ti.

Byron park y más tarde Cunningham park fueron “mis” parques, donde desconectaba de todo y volvia a casa cargada de buenas sensaciones y con la cabeza mucho más tranquila.

Londres se ha quedado con un pedacito de mí y yo me he quedado con el corazón lleno de experiencias, anécdotas, gente maravillosa, muchos recuerdos y un gran aprendizaje. No fue fácil en un comienzo, pero definitivamente fue una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.

“Lo Saben Mis Zapatos”

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ANTIGUO, VINTAGE

Lo reconozco, me gusta lo antiguo. O si lo prefieres lo podemos llamar vintage.
Da igual como lo llames, me gusta lo que ya no se lleva, me gustan las cámaras de fotos con carrete, la primera polaroid, esa que fue mi primera cámara de fotos y que hoy en día aún conservo. Me gustan las fotografías antiguas y en blanco y negro, y más si son de los lugares que conozco, me fascina lo mucho que ha cambiado todo, lo mucho que hemos cambiado.

Me gustan las máquinas de escribir en un mundo donde el movil y el ordenador se han convertido en parte de nuestro día a día, de mi día a día. Me gusta escribir cartas a mano, aunque lo haya cambiado por infinitos mensajes instantáneos, echo de menos demorarme en escribir una carta de varios folios, comprar un sello, echarla al buzón y cruzar los dedos para que no se pierda por el camino, y que todo lo que contiene (sueños, risas y confidencias) llegue a su destino. Me gusta contar los días y calcular la llegada de esa respuesta, mirar el buzón y rebuscar entre facturas y propaganda, ese sobre que es lo único que importa, abrir y leer con ansias tres folios que contienen más sueños, más risas y más confidencias.

Me gustan los libros, me gusta su olor y el tacto de sus hojas bajo mis dedos. Me gusta tener una parte de mi casa llena de diferentes historias queriendo salirse de sus hojas, de héroes y dragones, de villanos y princesas, antiguas y modernas.
Me gustan las historias de antes, esas que se cuentan en las sobremesas de invierno, con un cafe en la mano y la mirada perdida en los recuerdos. Me gustaban las tardes de lluvia en las que sentada en el sofa veía películas de Manolo Escobar con mi abuela sentada a mi lado.
Me gustan las historias en las que los niños jugaban con tabas, con canicas… y lo más atrevido que hacían era subirse a la parte de atrás del tranvía para volver a bajar de un salto antes de que este cogiera velocidad. Me gustan esas tardes en las que los niños jugaban a subirse a un árbol, los columpios eran de hierro y acabados en punta, las heridas de “guerra” se curaban con mercromina y con un beso lleno de amor y cariño. Me gusta cuando todo se simplificaba en: quedamos donde siempre a la hora de siempre,y cuando el sol empezaba a desaparecer todos volviamos a casa para cenar en família.

Me gusta la historia, me gusta saber que antes que yo, mas personas recorrieron mis pasos, me gusta saber que otros lucharon por lo que hoy disfrutamos y que nosotros luchamos por lo que nuestros hijos disfrutarán.
Me gusta la música, me gusta OBK y su “el cielo no entiende”. Me gustan los vinilos, el tocadiscos y dar la vuelta a una cinta de música con un boli bic.

Me gusta girar la bola mundi con los ojos cerrados y el dedo indice preparado para señalar ese minúsculo punto en el mundo al que me gustaría viajar.
Me gustan las brújulas y saber donde esta mi norte y mi sur. Me gustan los relojes de cuerda, los que festejan la hora con un tictac constante.

En definitiva me gusta todo lo que hace que mi imaginación este en alerta, todo lo que hacía soñar a nuestros padres y a nuestros abuelos. La vida nos la estan poniendo “tan fácil” que cada vez nos es más complicado soñar con un lapiz y un papel en blanco.

“Lo saben mis zapatos”

LAS PERSONAS

Durante toda nuestra vida convivimos con personsas, algunas no las elegimos (lease nuetra familia) pero al resto de personas las elegimos nosotros, o bien ¿nos eligen ellos a nosotros? No estoy muy segura de este punto, creo más bien que es una decisión mutua, lo que no quiere decir que con ello se tengan los mismos motivos. Todas las personas que tienen contacto con nosotros de una manera u otra,están o han estado para enseñarnos algo, puede que en un principio no nos lo parezca pero todas esas personas tienen algo bueno que enseñarnos, algunas nos enseñan a creer en nosotros, a reír ( incluso a reírnos de nosotros mismos), otros nos enseñan a querer y a querernos (esto último solo puedes enseñartelo a ti mismo al fin y al cabo eres la persona con la que más tiempo vas a estar, y algo tenías que enseñarte a ti mismo, no?) y los hay que nos enseñan a ser fuertes, a decir que no y a plantarle cara a las adversidades, estos últimos suelen ser los que nos enseñan las lecciones más difíciles de aprender y las que más tiempo nos llevan entender. Habra personas que pasen por nuestra vida como un suspiro sin nisiquiera darnos tiempo a conocerlas bien, otras sin embargo se quedan un poco más lo suficiente para enseñarnos lo que tenemos que aprender y dejarnos un buen sabor de boca, esas personas son las que con el paso de los años algo te recuerda a ellas y sonríes, sonríes y te preguntas que habrá sido de ellas, como les irá en la vida. Y habrá otras que al pensar en ellas no nos harán sonreír por todo lo que nos hicieron pasar, pero lo que si harán es hacernos pensar en lo fuertes que fuimos y que somos, en nuestra valentía para poner distancia y en lo mucho que hemos aprendido gracias a ellos, sí, gracias a ellos sabemos lo que queremos, lo que estamos dispuestos a dar y lo que merecemos recibir. No, no me olvido de esas personas que llegaron a nuestra vida, cogieron dos tazas de café y se sentaron en el vagón junto a nosotros…nos miraron y ofreciendonos una de las tazas, sonrieron y formularon esa pregunta; ¿A dónde? Estas personas que con el paso de los años se convierten en familia, estas personas llegan sin avisar y se quedan junto a ti para siempre, sí para SIEMPRE. Crece un vínculo entre nosotros que dará igual si nuestros caminos se separan por que lo que compartimos en el tiempo en que nuestras vidas se cruzaron fue tan auténtico que siempre encontraremos la manera de mantenernos unidos. En esta vida las personas van y vienen, unas vienen y se van…y otras vienen y se quedan. Y esta bien, todo tiene un por qué, es normal que algunas partidas nos causen tristeza, tenemos la sensación de que falta algo de que nos habría gustado pasar más tiempo con esa persona, pero que haya sido corto su paso por nuestra vida no significa que no nos haya dado todo y nos haya enseñado todo lo que nos tenía que enseñar. Otros se quedan demasiado tiempo y nos cuasan alegría cuando se marchan, quemazon cuando pensamos en ellos…y sin embargo son estas personas las que nos dan las mayores lecciones de nuestra vida, no son lecciones fáciles y puede que no sean agradables pero sí son necesarias, muy necesarias. Recuerda que todas las personas que pasan por tú VIDA te enseñan algo importante, cuida de esas personas que más te aportan y que más quieres y procura no preocuparte por el resto, están por algo pero se irán pronto.

“Dicen que las mejores personas llegan sin buscarlas”