VIAJAR


Me encanta viajar, lo reconozco. Me encanta conocer sitios nuevos, es verdad que no he visto tanto como me gustaría, pero los lugares que conozco, los conozco bien. 

Adoro esa sensación de libertad que siento al bajarme del avión, del coche,del autobús…el olor que desprende cada ciudad, por que ¡sí! Cada ciudad,cada país desprende un olor diferente…

Cuando llego a un lugar, no juzgo,no llego con una idea preconcebida, sólo disfruto, salgo,miro,observo, respiro y saboreo cada rincón; luego lo guardo en mi memoria a buen racaudo.  

Viajar para la mayoría es un placer para mi es también una necesidad, necesidad de moverme, de no sentirme “atrapada” en mi día a día, de soñar, de despertar, de aprender, de saborear, de experimentar

Viajar en grupo es un acierto, y un seguro, sabes que quien te acompañe, te hará reír, te hará compañía y seamos sinceros a la mayoría nos gusta ir con alguien. 

Pero viajar solos…eso, ya son palabras mayores. 

Desde aquí os invito a todos, a que al menos una vez en vuestra vida viajeis solos, no hay nada comparado a eso, solos vosotros y el mundo.

Conocer nuevos lugares a la vez que te conoces a ti mismo….de verdad no hay nada que se le compare y las sensaciones son indescriptibles así como la experiencia de a ver sido tan valiente cómo para hacer las maletas y dejarse llevar, por el momento, el lugar y la vida.
“Y volver a sentir ese vuelco en el estómago de llegar a una ciudad por primera vez” 

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LA RUTINA

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En ocasiones tenemos tanto miedo a los cambios, a probar cosas nuevas, que hacemos de la rutina nuestro más fiel aliado.

¡Os propongo algo! ¿Qué tal si mañana durante todo el día intentáis al menos tres veces salir de vuestra rutina?

Puede ser algo tan simple como desayunar otra cosa diferente, cambiar la ruta al trabajo o simplemente iros al cine sabiendo que, ¡jamás lo hacéis entre semana!

Esos pequeños cambios en nuestra rutina diaria, dice un amigo, que llevarlos a cabo nos resultan raros, yo más bien creo que nos dan miedo, miedo a lo desconocido, miedo a esa sensación de libertad que se apodera de uno cuando decide dar un salto fuera de su círculo de confort o en este caso fuera de su rutina diaria.

Los ejemplos que os he dado son simples y sencillos, también podéis ser más rebuscados y por ejemplo lanzaros y cambiar por un año ese destino vacacional al que no falláis nunca desde hace al menos 13 años o haceros un cambio de look, cortaros el pelo, dejaros perilla…, leer otro tipo de libros, asistir a un concierto de ese grupo que no a todos les gusta y sí,en este grupo os añadiríais a vosotros mismos…

Hay muchas maneras de salir de la rutina, y todas ellas son válidas puesto que nos generan un cambio en nuestra persona y hace que perdamos un poquito ese miedo a los cambios que pueden ocurrir en nuestra vida,tanto si somos conscientes de esos cambios como si no lo somos. 

Que me decis…. ¿Salimos de nuestra rutina por lo menos un rato?

 

¿ Que saben tus zapatos?

Si en alguna ocasión se nos ocurriese preguntar a nuestros propios zapatos como ven la historia de nuestra vida… ¿que creéis que contarían?

Los míos muchas, pero que muchas historias, unas buenas y otras no tan buenas pero todas experiencias que quedaran marcadas en mi corazón y en la suela de mis zapatos.

Desde esa altura la vida tiene que tener otra perspectiva, no se si mejor o peor, pero estoy segura de que no se ve todo ni tan bonito ni tan grave.

Poco a poco este blog ira tomando forma y mis zapatos contaran su historia, mi historia.

Hace no mucho pensé en la cara que pone un niño al ver por primera vez unas pompas de jabón, su cara es de inmensa sorpresa pero no analiza el por que de esas pompas, ni de dónde salieron, ni como se hicieron, ni a dónde van. Al hacernos adultos seguimos conservando nuestra capacidad de asombro, pero añadimos esas ganas de analizar y de buscar respuestas cuando lo bonito es observar, maravillarse y simplemente vivir ese momento único que es la vida.

Desde aquí, intentaré que por unos minutos os olvidéis del mundo, que viváis mis palabras desde vuestros zapatos, porque lo que mis zapatos cuentan se puede “ver” desde muchas perspectivas y eso es lo bonito de escribir.

 

 

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